
El canal corporativo de Honda explicó el 12 de marzo que sus tres coches eléctricos que debían fabricarse en Norteamérica estaban cancelados. Asimismo, la empresa conjunta con Sony no se desbarataba, pero entraba de nuevo en esa fase de sentarse a pensar todos juntos.
Para la mente carpetovetónica, la mayor extravagancia en el comunicado de prensa ha sido que los directivos de máxima responsabilidad en el proyecto de la Serie 0, Afeela y Acura RSX deseen devolver entre el 20% y el 30% de sus «compensaciones ejecutivas» durante tres meses, sin ninguna obligación impuesta por ningún otro departamento de la compañía. No se ha hecho público cuánto dinero representa esa acción compensatoria de pérdidas, ni cuán perjudicadas se verán las economías domésticas de estos empleados.

La casa japonesa sí que ha puesto en claro el porcentaje de producción y ventas de su último ejercicio fiscal en cada Continente donde tienen fábricas, y también de las exportaciones de vehículos fabricados en Japón hacia otros mercados. No todos los números son malos y tampoco la cancelación de los tres coches eléctricos supone el acabose de las finanzas de Honda.
Los otros proyectos de Honda
La participación en múltiples proyectos, muchos sin nada que ver con la automoción, le está facilitando el alivio de unas heridas puntuales. Sólo en los quince días siguientes al desbarajuste de la Serie 0, Honda Global comunica que ha comprado otro porcentaje de la empresa Gachaco y que, de esta forma, la convierte en subsidiara suya.

Gachaco se formó en 2022 con dinero de Kawasaki, Yamaha, Suzuki, ENEOS y Honda. Su negocio consiste en estandarizar las baterías extraíbles de escúters, triciclos y cuadriciclos eléctricos de todas estas marcas. Con ello se pretende que el cliente no adquiera la pila y que la intercambie en unos puntos fijos en vez de que cada cual la recargue por su cuenta. Primero, su sistema de batería única que se alquila fue destinado a empresas con flotas de repartos cercanos; desde 2024, está a disposición de clientes particulares.
Hay propuestas muy parecidas en otros países, como sería el caso de Silence en España, pero en ningún lugar ha cuajado del todo. Los fabricantes japoneses intentan que Tokio y otros puntos densos de su país adopten de forma masiva la solución de la batería alquilada y multimarca.

La inversión en Investigación y Desarrollo está lejos de pararse en Honda; otro proyecto que está avanzando más en silencio es la fabricación de aglomerante para asfalto y cemento a base de arena del desierto, un emprendimiento llamado PathAhead que tiene la sede en Kenia y que desea abastecer a todas las empresas constructoras africanas a partir del año 2028.
Tampoco es que el aborto de los tres eléctricos suponga un cenagal insalvable, porque una gran parte de la suma invertida estaba destinada al sistema operativo propio de Honda, conocido como ASIMO OS. El aprendizaje informático tendrá su aplicación en venideros modelos de uno de los blasones más intrépidos en la industria automovilística.








