Fisker Karma VL Destino, otra locura americana


Si hay extraterrestres observándonos, estoy seguro de que se caen de culo cada vez que miran por el telescopio a los americanos; no deben entender nada de lo que hacen. Bob Lutz, otrora vicepresidente de GM y principal impulsor del rompedor proyecto eléctrico Volt se ha asociado con Gilbert Villereal para crear una empresa de automoción llamada VL-automotive. Uno esperaría que sus proyectos estuvieran alineados con las tecnologías del futuro, pero en su lugar han comprado los derechos a los finlandeses de Fisker para poder reconvertir su sedán híbrido en un monstruo con un corazón V8. Me pregunto qué sentido tiene, si el precio de partida serán unos 180.000 dólares cuando el high-tech Fisker Karma original cuesta “sólo” 100.000 dólares. Pero así son las cosas en el Salón de Detroit.


Aprovechando el parentesco de Lutz con GM, el motor se lo han sacado al Corvette ZR1, el V8 LS9 de nomenclatura interna, y hablando en cristiano, un 7.0 litros de 638 CV. Perder la evolución tecnológica en favor de gastar un promedio de 14,8 litros a los 100 km y emitir 355 g/km. Lleva las dos últimas cajas de cambios que Chevrolet ha desarrollado para el nuevo Corvette: la manual TREMEC de siete velocidades y la automática, también de siete marchas, que sólo podrá montar el Corvette Stingray.

Cambios respecto al original

VL-Automotive ha rectificado el chasis para adaptarlo a las necesidades de este motor más propio del siglo XX que del XXI. Al quitarle el sistema híbrido, el coche ha perdido peso, en concreto 600 kilos. Las tomas de aire delanteras ha habido que ensancharlas para que le dé la brisa al V8 y el parachoques trasero y el difusor ha habido que taladrarlos bien para que les quepan las cuatro salidas de escape centrales.

Esta empresa americana quiere que su Fisker Karma VL Destino se las vea de tú a tú con los súper sedanes como el Porsche Panamera o el Aston Martin Rapide. De momento empiezan con veinte unidades. A ver cómo les va. Al menos les honra el hecho de que quieren fabricarlo en la derruida Detroit.

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