Los coches JDM y el Nissan Micra Nismo S

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De los 98 CV máximos que ofrece el propulsor 1.2 DIG-S del Micra europeo, éste sube a poco más de 120 CV. En términos de utilitarios deportivos, cuando se exhibió de prototipo a finales del año pasado sonó a decepción, pero no me precipitaría ni me obsesionaría con las cifras así de entrada: primero hay que estar al corriente de que el Micra Nismo S es un vehículo JDM, no un deportivo. De facto, es el último tesoro de Nissan para los inveterados de esta cultura. Lo que transpiró de aquel Salón de Frankfurt fue una cadena de datos malinterpretados.

En Europa son pocos los que conocen las posibilidades infinitas de estas tres siglas (en España aún menos).

No hay un manual escrito sobre lo que es y lo que no es el JDM, y cada individuo que entra en contacto con esta esfera tan peculiar de la automoción da interpretaciones a menudo contradictorias. Así las cosas, ésta es mi versión del asunto, y la intención es explicártelo todo sobre el Micra Nismo S.

Una vez termines de leer, es posible que le eches un segundo vistazo a las fotos y al vídeo, y empiece a seducirte la idea de buscar un vehículo así, o darle algún toque distintivo al tuyo. Aunque lo imprescindible es que te gusten los coches japoneses o ya tengas uno. Pero mejor avancemos en esto paso a paso.

Japanese Domestic Market

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Mercado Doméstico Japonés en castellano; no hay que confundirlo con la empresa que fabrica microcars de 50 cc cúbicos que se pueden conducir sin carné.

JDM es una etiqueta y una regulación industrial que nace en los 70 para distinguir los productos que se venden en Japón de los que se exportan al exterior aunque tengan el mismo nombre, y las diferencias de piezas y especificaciones que existen entre los que se quedan dentro del país y los que se van fuera. Vale tanto para una tostadora como para un casco de astronauta. Pero si hablamos de coches, significa que los JDM son variaciones exclusivas para el mercado nipón.

En Europa, los fabricantes, incluidos los japoneses, dividen sus modelos por acabados. Si se busca un mejor rendimiento del vehículo, se eligen terminaciones superiores, como un Peugeot 208 GTI, por poner el primer ejemplo que me viene a la cabeza. Pero esto implica un precio muy elevado y, por supuesto, un producto cerrado donde el comprador no decide en qué componentes del coche le hubiera gustado invertir y en qué componentes no.

En Japón, el JDM emergió como un catálogo de alternativas, donde el cliente elige si quiere mejorar la dirección, o el motor, o la suspensión, o el confort interior. Una vez se tiene el coche, se compran ‘packs’ aerodinámicos o ‘packs’ mecánicos que provienen del propio fabricante, y no de especialistas ajenos como ABT, Mansory, etc, etc, etc.

Enseguida, uno puede pensar: «esto es tuning, el Japan Tuning del que alguna vez he oído hablar». La respuesta es un no rotundo.

Hay tres matices, sutilezas o normas que lo hacen totalmente distinto. Un coche JDM no sirve para recreación estética ni para evolución mecánica extrema.

Primer mandamiento: lo que un coche JDM lleva por fuera mejora efectivamente la aerodinámica, es funcional. En el tuning no siempre es así.

Segundo, lo que un coche JDM lleva por dentro perfecciona el rendimiento, pero es una evolución limitada por la legislación japonesa; no se pueden meter 900 CV en un Toyota Auris, para entendernos. Otra cosa es que adquieras el coche para competiciones en circuito o concursos de drifting; entonces olvídate de lo dicho, porque no vas a circular por la calle ni a pasar una inspección técnica, y como si le quieres poner un V-8 a un Dahiatsu miniatura.

La limitación de velocidad y caballaje de los JDM ha cambiado un par de veces; en 1998 y en el 2004, si no me equivoco. Pero las marcas la respetan y no violan las leyes de homologación de los países americanos, que son los que están más locos por el JDM e importan unidades personalizadas en grandes cantidades.

Tercer y más importante mandamiento: lo he mencionado antes. Los componentes provienen todos del propio fabricante o de marcas que emplea regularmente, nunca de preparadores externos. En el caso de este Nissan Micra, obviamente, el sello es de su propia división Nismo.

Así que no, esto no es tuning, aunque cada uno hace de más y de menos y es perfectamente respetable que se escoja alguna pieza concreta de un tercer proveedor, verbigracia, unas llantas o unos faldones laterales.

Pero como te pases de largo, entonces sí que te metes en el ‘Fast and Furious’ de pandillero ‘Bosozoku’, y no estás afinando el coche, sino convirtiéndolo en un circo con ruedas. Hay muchos casos así. (Y aquí debo subrayar que todos tenemos derecho a nuestro mal gusto, de modo que tampoco voy a decir que ésa sea una práctica execrable. Si te pierden las luces de neón y los alerones que se pueden usar para tender la ropa, allá tú. Eres libre.)

En resumen, dentro del JDM estricto, tendrías la opción de comprar un Micra y mejorarlo en los aspectos que tú consideres que son sus puntos flacos. Si crees que corre poco, puedes hacerlo correr más, pero siempre contando con esa limitación legal, de manera que nunca convertirás al Micra en un Fiesta ST o en un Clio Sport. El coche es el que es, pero más adaptado a ti y a tu conducción.

El JDM en el Nissan Micra NISMO S

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Como verás en el vídeo, esta unidad lleva todo lo que en un manual de JDM se le puede sumar al Micra: exterior, interior y motor. Pero una persona puede escoger si desea el lote completo o tan solo unas partes concretas.

En el body-kit o reformas de carrocería, lo más notorio es un difusor trasero. Hay que tener en cuenta que es una pieza fabricada por los responsables de máquinas como el GTR Nismo, con lo cual el difusor mejora el flujo de aire y la carga aerodinámica, y, en consecuencia, suma puntos en velocidad y precisión en giros. La suspensión rebajada y las llantas también contribuirán a ese propósito.

El sistema de escape, a la postre, es distinto. No está especificado cuánto eleva el par motor o la potencia, pero siempre aferrándonos a que todo queda dentro de unos parámetros marcados por ley, de la extracción de gases cabe esperar un suplemento de 3 a 10 CV, aproximadamente.

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En el interior, hay guarnecidos de mejor calidad por doquier; en el salpicadero, en las puertas, en el volante de cuero, en los pedales, y vemos incluso que el velocímetro marca un máximo de 220 km/h. Lo más notorio son los asientos de aletas más anchas para mejor sujeción y comodidad.

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Y en el motor no se usa el 1.2 litros, sino el DOHC 1.5 litros de gasolina atmosférico de cuatro cilindros. Un motor que nació en la época del Nissan Almera y que en Japón ha seguido evolucionándose para rebajar consumos/emisiones y aumentar fuerza sin disparar el precio.

Con todas las posibles partes del coche cambiadas, ahí lo tienes, un Micra como cualquier otro, pero con un poco más de gancho y seguridad en el manejo, con más placeres para los que lo han de habitar y, desde luego, más bonito. En la calle, un coche JDM puede pasar perfectamente inadvertido, todo lo opuesto a un tuning con 2.000 € en fibra de vidrio y faros de colores.

Hasta dónde alcanza el JDM

JDM old school
Las marcas que siguen a rajatabla las normativas para su exportación son Honda, Nissan, Mazda, Subaru, Mitsubishi y Toyota. Lo más frecuente es que los conductores opten por modelos que de alguna manera son icónicos, es decir, que vengan, como mínimo, de los años 80 y arrastren un legado histórico. Aunque cualquier coche actual también es perfecto para cambiarle el sistema de admisión de aire, los filtros, los amortiguadores… Lo que se prefiera.

Como se ve en la foto, hay también un cariño enorme por los coches clásicos. Las restauraciones con piezas actuales en el vano motor son verdaderamente preciadas y las sumas de las reventas llegan a cantidades abultadas. Es un hobby, una pasión, una concepto del automovilismo o, a ojos de cualquiera que no esté interesado en los coches, el JDM con toda probabilidad sea considerado una solemne memez donde tirar el dinero.

JDM en España

Alemania e Inglaterra son los que van ganando adeptos al JDM en los últimos años; no se puede hablar de popularidad, pero sí hay un hueco de mercado. En los países de la cuenca mediterránea todavía no ha hecho impacto el virus.

Después de mucho deambular y preguntar, puedo decir que hay dos centros en esta península a los que dirigirse si se posee un coche japonés y se le quiere añadir un plus a algo que el/la dueño/a le gustaría optimizar.

Estos centros son JDM BOX y JDM Spain Import. Allí se encargarán de lo que necesites: retocar tu coche, conseguirte uno importado nuevo o de segunda mano y, lo más importante, homologarlo todo correctamente, puesto que sólo hay dos puntos en España donde se puedan tramitar estos documentos, según se informa en la web de JDM Spain Import. Con esto quiero decir que adaptarte al JDM o entrar en ese círculo puede ser un viacrucis de papeleo si no acudes a gente especializada en hacerlo.

Pues ya tenemos nuestro baptismo en el JDM. Si estás interesado en saber más sobre el tema, sus coches, su historia o sus anécdotas, no te lo pienses: me lo pides y dedicaremos tantos artículos como quieras. Ya lo he dicho al principio, es un mundo de posibilidades infinitas.

Ahí dejo el vídeo del Nissan Micra Nismo S. Míratelo, está muy bien.

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