
Es un nuevo modelo que sale del mismo vientre que el Grande Panda, el Citroën C3, el Opel Frontera y, con ligeras variaciones de chasis, también el Fiat 600, entre una larga recua de nombres con el bastidor CMP en sus mil y una variantes. La intención es que se mueva en un precio más bien cercano al C3 y al C3 Aircross.
Cuando se relanzó el Fiat 600 en 2024, pasó del segmento A al segmento C y, por lo que nos cuentan en Fiat, el Grizzly también ha de tachonarse ahí, conque se nos hace un poco borrosa la intención de la marca. Es muy complicado que dos productos calcados en cuanto al precio y orientación de uso vivan bajo el mismo techo.
Transitamos una época con mucha pasión diseñadora por el ladrillo sobre ruedas. Los tenemos en un millón de sabores y colores. Esto ya se sabe que va por rachas; hay décadas que son más de redonceces, otras de aristas y pliegues imposibles y otras de meros tochos.
La década de los 20 en este siglo vive una euforia combinada de Mies Van der Rohe con el cubismo. Creo que no hay marca que no esté fabricando bloques hormigonados que se mueven, me fijo en que ya nadie usa el término chasis y se opta por el de plataforma, que tiene una connotación clara de industria de la construcción.

Un Fiat con una línea muy poco Fiat
La paradoja dentro de Fiat es que le funcionan mejor las esferas que los dados; en fecha de hoy la firma experimenta un crecimiento por mor del Panda (me niego a decir Pandina), del 600 y del 500. Sin embargo, se están poniendo tercos con la cosa de los ladrillos. El Punto fue sustituido por el Grande Panda (ladrillo 1) y la familia Tipo será sustituida por la familia Grizzly (ladrillo 2).
Este pseudodibujo que hemos partido en dos imágenes es lo que emiten al mundo de momento, por eso la única alternativa para escribir es divagar sin ilación, a la espera de ver, tocar y analizar.
Sobre el Fiat Grizzly, de ahora a septiembre deberíamos recibir tres flujos discursivos crecientes:
–Revelación de datos técnicos, con poco detalle mecánico y mucho palabrerío de sistema operativo.
–Más imágenes hiperrealistas que, con el diccionario en la mano, no las podemos llamar fotografías.
–Gargantas profundas sui generis, con un pelaje de Humphrey Bogart o también de revelador religioso en contacto con el más allá. Aquellas personas que ya han visto los coches, pero no pueden contar más ni decir más, porque «su información está embargada» y otras expresiones misteriosas ad hoc. Nos hacen sentir que su vida corre peligro por estar hablando de tal o cual modelo; por ese espíritu de Casablanca nos fascinan desde las pantallas.