Nuevo Mercedes-Benz B55 AMG


El Mercedes-Benz B55 AMG se ha convertido en un prototipo que ha llamado la atención de propios y extraños. Los ingenieros de la firma alemana se han puesto manos a la obra para darle vida, aunque es muy probable que no llegue a comercializarse nunca. Lo único que han querido demostrar es que se puede colocar un potente motor V8 en un pequeño monovolumen a priori inofensivo.

Para fabricarlo se han inspirado en el B200 CDI, eliminando su bloque diésel de un plumazo para ser reemplazado por un 5.5 V8 de de 388 CV. El aumento de potencia ha sido considerable, pues son nada más y nada menos que 248 CV de más los que ahora aprovecha. Además, el par motor ha pasado de 300 a 530 Nm.


Los ingenieros han tenido que llevar a cabo cambios importantes en la mecánica. La fuerza se transmite a las ruedas traseras, algo lógico teniendo en cuenta que es un coche excesivamente potente para lo que es. Así las cosas, no han tenido más remedio que sustituir el eje trasero por el de un viejo Mercedes E430 Estate. Además, también han incluido una caja de cambios automática de 7 velocidades 7G-Tronic que va de maravilla.

Las suspensiones han sido retocadas para adoptar un comportamiento más deportivo y para poder absorber el incremento de 180 kilogramos en el peso. Las llantas han pasado a ser de 18 pulgadas y están colocadas dentro de unos neumáticos 235/40 en el eje delantero y 255/35 en el eje trasero. Los discos de freno son de 345 y 300 mm respectivamente.


Estéticamente no se aprecian muchos cambios. Sólo el que os he comentado de las llantas y la presencia de una doble salida de escape en la parte central de la zaga. También han colocado un tablero de instrumentos postizo adaptados a las nuevas prestaciones, pues ahora acelera de 0 a 100 km/h en sólo 5,2 segundos y es capaz de alcanzar los 250 km/h, algo impensable en el modelo normal.

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