Mazda3 MPS 2013, llegas un poco tarde pero te estábamos esperando


Yo a estos chicos de Mazda no los entiendo a veces. En el último restyling de su compacto, que tiene muchos admiradores, sentaron en el banquillo a su mejor goleador, el MPS. Ni rastro de él, como si nunca hubiera existido. Y precisamente ahora que anuncian que para el 2014 habrá otro profundo restyling se deciden a sacarlo al terreno de juego con un traje que quedará desfasado en un año. De todas maneras, es para celebrarlo, aunque con la boca pequeña, porque de momento sólo se ha confirmado su venta en el Reino Unido.

A los que optan por los compactos radicales, el Mazda3 MPS es una opción muy recomendable, sobre todo porque no es un modelo para mayorías. El Golf, el Focus, el Astra, el Mégane, el León… Todos ellos son muy habituales y te aburres de verlos por la calle, pero el MPS te hace diferente a los demás; te hace distinguido, y no te preocupes que en un semáforo no te vas a cruzar con otro.

Dejando a un lado lo que implica tener una personalidad y una identidad propia, y desmarcarte de las masas, olvidando las tendencias y las modas, el MPS es una bestia portentosa y recomiendo tener la cabeza muy bien amueblada y centrada antes de poseer todo ese poder en tus pies y tus manos, porque puedes convertirte en un auténtico kamikaze descerebrado como te dejes llevar.

No se anda con chiquitas

Ya lo veis en las fotos, más nipón y más agresivo no se puede ser. A mí lo que me encanta son las llantas de 18 pulgadas negras y la boca de aire en el capó. Las taloneras tampoco tienen desperdicio.

Con este modelo, Mazda no se anda por las ramas, ni por el downsizing, ni por el SkyActiv… Tonterías las justas. Esto lleva dentro un motor de 2.3 litros sobrealimentado, 260 CV y una velocidad limitada a 250 km/h. Como todo va a parar al eje delantero, hay que atarlo bien de cerca, así que nada de modificaciones en el ESP para que los frenos actúen como falsos diferenciales de deslizamiento limitado. El MPS lleva uno de los de verdad, y un cambio automático de 6 velocidades.

Quitaos el sombrero, poned la mano sobre el corazón y contemplad en silencio. Y sacadlo de vuestras cabezas si no tenéis 29.000 €.

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