45 años de Panda. Todos los coches que lo han imitado en España

Fiat-Panda-Motor-a-Fondo
La idea del multiusos ha desvariado al andar del tiempo, pero ha prevalecido aquel estudio de Giugiaro que presentó a Fiat, con el encargo de «hazme un coche para toda la familia y que me sirva para lo que sea». Deshalajado, atemporal y sensato, la idea cuajó en todo el orbe y van mudando de piel los modelos de Fiat, pero éste avanza por su propio carril; ajeno a las modas y volteretas políticoeconómicas y sociales de cuatro décadas y media.

Los otros Panda

Vamos a ver un buen puñado de vehículos que han seguido el mismo surco, algunos con muy buena ventura también. Es decir, coches no demasiado caros, pequeños, aunque con posibilidades de transportar personas y enseres adonde sea, e incluso con altísimo rendimiento en 4X4. Una buena porción de vehículos con el concepto Panda que se han vendido y se venden en la Península ha venido de Oriente, y la marca que más ha sostenido un enfrentamiento claro es Suzuki. Sólo hay que recordar que el mini 4X4 Jimny y el Panda 4X4 tuvieron a finales de los años 80 una clara disputa en ventas.

Pero señalemos otros cuatro modelos de Suzuki más claramente pandianos:

Suzuki Ignis, en vigor desde el año 2000. Las líneas tal vez sean algo más camperas a simple vista, aunque el concepto es el mismo, e incluso ha optado por la solución del motor de hibridación suave.

Suzuki-Ignis

Suzuki Splash, que tuvo una copia dentro de Opel y la veremos más adelante. Apareció en el año 2008 y cesó en el mercado español en el año 2014. Tuvo un motor de gasolina y otro diésel, este último era de origen Fiat. Suzuki siempre ha confiado en el motorista italiano para los diésel.

Suzuki Alto. Otro con un gemelo, esta vez de Nissan. También le sacaremos una foto luego. Este modelo de Suzuki, de hecho, nació un año antes que el Panda en Japón, pero era una carrocería con otra idea. No tendría el sabor Panda hasta la generación de 1998, que era la cuarta.

Suzuki-Alto

Suzuki Celerio. Por allá el 2016, viene a los concesionarios de España para sustituir y relevar al Splash y al Alto, dos coches facsímiles que habían llegado a convivir en la tienda, algo sin demasiado sentido comercial en este país. El motor único era de gasolina y era el mismo que en los Splash y Alto, si bien puesto al día de normativas antipolución.

De todos los Suzuki, éste y el Ignis tal vez sean los que más podemos identificar con el Panda. Es lástima que ninguno de estos cuatro coches se vendan ya en el coto económico ibérico, pero que nadie descarte un regreso inesperado.

Vamos con otras marcas:

Nissan Pixo. Es el producto idéntico del Alto que hemos apuntado. En España vimos dos generaciones y su momento fue breve, del 2009 al 2013. Popularidad reducida entre el público español, algo que creemos inmerecido. Nissan lo había afinado todo hasta un consumo ECO de verdad.

Nissan-Pixo

Opel Agila. Más frutos de las ubérrimas alianzas de Suzuki. En el año 2000 se basaba en el Suzuki WagonR+ y para el 2008 mudó sus hechuras hacia el Suzuki Splash. Llevó el motor de General Motors diésel 1.3 75 CV y en gasolina montó un 1.2 de Suzuki con 86 y con 94 CV. Resistió hasta el año 2014. Al año siguiente y hasta 2019, lo renombraron como Opel Karl.

Daewoo Matiz. Éste duró de 1998 a 2005, el paseillo de Daewoo en España fue breve y los restos que dejó los recogió Chevrolet, cuyo paseíllo español fue talmente breve. La gracia era un motor de gasolina de 0.8L. y 50 CV; más pandista no podía ser. Y más barato tampoco, cuéntale a alguien que se encontraban coches nuevos por 8.000 €… Chevrolet lo sostuvo unos meses y luego lo trocó por el Spark, del que no estaríamos muy inclinados a decir que fuese una idea Panda, sino más bien Citroën C1 o similares.

Daewoo-Matiz

Honda Jazz. A cinco años pasados del alumbramiento del Fiat Panda y, por aquél entonces, también SEAT Panda, llegó la primera generación del Jazz. La siguiente tomó una vía distinta, que es la que se mantiene hoy: un vehículo de segmento B con un perfume único. El Jazz enseguida se convirtió en otro concepto aparte del rebaño. Nosotros le tenemos mucha estima.

Dacia Spring. También conocido en el resto del mundo como Renault Kwid, con su motor de gasolina. La trasmutación a eléctrico le puede convenir a muchos compradores, no a todos. El concepto Panda, eso sí, lo sigue al pie de la letra.

Dacia-Spring

Hyundai Atos. Lo conocimos en 1997 y, en 2008, lo rebautizaron Hyundai i10. La primera generación del i10 fue muy Panda, las ulteriores no; se decantaron por la misma línea del Spark, Aygo, etcétera. Ahora Hyundai propone el Inster, si bien se sale de tamaño; en buena conciencia no es posible afirmar que el Inster sea un Panda debido a sus dimensiones.

Kia Picanto. Al venir de la matriz Hyundai, vale lo mismo que hemos comentado del i10. Entre 2004 y 2007, más o menos, se orientó hacia el Panda; después hacia los segmento A de corte pseudo-sport.

Kia-Picanto

Mazda Demio. Este caso es muy similar al del Honda Jazz. Se pensó como un Panda y, al llegar Ford y meterse en la dirección de Mazda, creció y mudó a Mazda2, y se reubicó en el terreno del Ford Fiesta, con el cual compartiría bastantes componentes durante años. Ahora que Mazda tiene su independencia y hace las cosas a su manera, hemos de encontrarnos con otra realidad: la firma ha dejado de importar el Mazda2 a España. Sea como fuere, el Mazda Demio de tono pandista estuvo en venta desde 1997 a 2003.

Subaru Justy. Lo hemos dejado para el último, su andadura es bien curiosa. El Subaru más Panda provenía de Daihatsu/Perodua, empresa de Osaka desconocidísima en la Península. En la generación III, Subaru tiró de un acuerdo con Suzuki y le colocó su enseña a un Suzuki Ignis. Esto fue por el año 2007 y es rarísimo encontrar alguno de segunda mano. Iba de maravilla, un Panda japonés al cien por cien.

 

Subaru-Justy

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