Si conduces un camión, no olvides mirar por los retrovisores exteriores

camion especial
El vídeo que verás al final de este artículo es una especie de lección. Una lección válida para todo tipo de conductores, pero sobre todo para aquellos que suelen subirse a camiones que no son precisamente pequeños.

El protagonista es un tráiler especial que transporta una pieza enorme y que tiene grandes dificultades para moverse. Tanto es así que va escoltado para evitar problemas durante el transporte. Pero claro, hay cosas que ese coche de asistencia no es capaz de controlar. Cosas que solo están al alcance del camionero, que es el que al final se encarga de mover el volante, pisar el acelerador y cambiar de marchas.

Un fail en toda regla

Todo va bien hasta que llega una “curva pronunciada” para la que se toma su tiempo. La ataca con un radio de giro lo suficientemente generoso como para no tener problemas, pero al enderezar su trayectoria no se da cuenta de que la parte de atrás, la que sostiene la pieza por el extremo contrario al de la cabina, no está todo lo recta que debería.

Las barras estabilizadoras no son capaces de actuar a tiempo y se produce la tragedia. El remolque no se alinea con la cabina y el problema surge cuando impacta contra las protecciones de la carretera. El bamboleo es inevitable porque el remolque no está bien equilibrado.

La culpa es del camionero por no darse cuenta y frenar a tiempo, pero también del coche de asistencia por no haberlo previsto y de quienes organizan estos viajes con camiones que no están preparados para giros de semejante calibre, que en realidad tampoco era nada del otro mundo. No se debería ir con una pieza tan grande sin apoyarla en una superficie plana. Aguantarla con unas cuantas cuerdas no es suficiente para garantizar la estabilidad.

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