Lamborghini Veneno, filtrado justo antes de Ginebra


Que nadie diga que no son suntuosos y evocadores los nombres que pone Lamborghini a sus máquinas. Parecía que el Olimpo del Salón de Ginebra se lo iban a disputar entre el F150 o sucesor de Enzo, y el McLaren P1. Pero este fin de semana, Car&Driver la ha liado gorda al desvelar que Lamborghini se une a la fiesta. De momento, una sola y mísera fotografía y pocos, muy pocos datos. Pero sabiendo lo que ya sabemos de él, esperemos que por el bien de la ciudadanía no le dé por comprárselo a Benzema, el loco de la M-40.

El Veneno es un supercar de 740 CV y sólo se harán tres unidades, una por cada color de la bandera italiana. En Sant’Agata, a tan pocos quilómetros de sus vecinos de Ferrari, han estado cocinando algo que, en alguna medida, no les dejara en evidencia ni en paños menores delante de todo el mundo y con el frío que hace en Ginebra. Pienso que están más preocupados en cómo se resitúa su marca delante del Cavallino Rampante que no en contestar a lo que puedan hacer los ingleses de McLaren.

Cambio de rumbo en el diseño de los próximos Lamborghini

Asumiendo que la guerra de la potencia y el desarrollo tecnológico está perdida de antemano (por ahora), el Veneno parece más un ejercicio de estilo para posar en escaparates, pues hay un cambio de líneas bastante evidente con respecto al Gallardo o el Aventador, a pesar de que cuentan que lo han montado partiendo del esqueleto de este último. Pero no se parecen en nada; diría que incluso es poco reconocible como Lamborghini a primera vista, y que si le cambias el logo por uno de esos minoristas y extravagantes fabricantes artesanales de superdeportivos, también te lo crees.


En el twitter oficial de la marca ya hablan de “un tiburón de fibra de carbono”. Creo que con exiguas palabras ya queda bastante bien explicado el concepto del Veneno. Y muy probablemente señala el camino por el que transitará la marca los años venideros.

Igual que el Ferrari F150, el nuevo Lamborghini tiene un propulsor V12, aunque en este caso es de 6.5 litros y no cuenta con ningún plus de hibridación. La caja de cambios es la manual automatizada de la casa, la reciente ISR. En conjunto, la mecánica libera 740 CV con tracción integral y es capaz de disparar la aguja del reloj hasta los 350 km/h. El 0 a 100, de nuevo, lo hace en menos de 3 segundos. Una sensación que sólo podían experimentar los astronautas saliendo de la troposfera o los pilotos de los cazas, hoy está al alcance de cualquier tesorero de partido político que se precie. Total, con 3,5 millones de euros que te traigas de Suiza, ya es tuyo.

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