La guerra de los caballos ha terminado


Al menos en Australia, donde el presidente de operaciones de Holden Special Vehicles (HSV), Phil Harding, ya no encuentra sentido a la cantidad de dinero que cuesta conseguir hoy por hoy un caballo de potencia más. En una entrevista concedida a Go Auto, Harding admite que hace veinte años se podían extraer un puñado de KW de con un relativo esfuerzo en ingeniería, pero el umbral tecnológico de los motores térmicos está tan avanzado, que ahora hay que hacer inversiones de dinero astronómicas.

Para ganar 7 CV en la actualidad, el gasto es insostenible, porque el coche, después del desarrollo y de las pruebas, todavía ha de superar la certificación y la homologación atendiendo al reglamento australiano. Y sigue sumando…

Para los despistados, Holden es la marca de coches generalista originaria de Australia, subsidiara de General Motors desde hace muchas décadas, aunque los americanos nunca les han apretado el collar tanto como hace el grupo VAG con Seat, por poner un ejemplo. Así que Holden ha podido fabricar bastante a su aire y formar alianzas con japoneses como Nissan o Suzuki, dada la proximidad geográfica.

De todas maneras, Holden escindió de su matriz a finales de los noventa al departamento que se encargaba de las versiones superpotenciadas, la Holden Special Vehicles. Más o menos lo que ahora ocurre con Dodge y SRT, son dos sellos independientes, aunque estén bajo el mismo paraguas.

Poco a poco y con otro enfoque cultural

HSV o Holden Special Vehicles se ha dedicado más a preparar modelos grandes, con especial inclinación hacia los sedanes y las carrocerías familiares. Se ha nutrido principalmente de motores GM brutales, bloques V8 con 5, 6 y 7 litros de cilindrada, pero también ha desarrollado algunos V6 propios y recientemente trabaja con cuatro cilindros turbo, como el que procede del Opel Astra OPC, que es propiedad de GM.

Phil Harding cree que sus modelos tienen el suficiente empaque como para abrirse mercado fuera de Australia y la parte más al Este de Asia, pero quiere ir con paso lento y firme. De momento, están empezando a verse algunos HSV en Gran Bretaña.

A lo mejor la cultura de los australianos es muy diferente a la de otros países. A lo mejor son más sensatos. La Ford Performance Vehicles de Australia, el archienemigo de HSV, ha anunciado que ya no hay negocio en ello y que cierra sus puertas en el 2016. Es normal que Harding piense así, después de todo. Pero si asoman la nariz por Alemania, se encontrarían con que ahí la gente todavía mata por un caballo más.

Os dejo algunas fotos de los últimos HSV que han fabricado hasta la fecha. A ver si os gustan.

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