Control de tracción: ¿Qué es y cómo funciona?


Básicamente, el control de tracción es un sistema que impide el deslizamiento de las ruedas en circunstancias comprometidas para los neumáticos. Gracias a esta función el mecanismo de transmisión se asegura de tomar el control de la dirección en caso de inestabilidad automotriz. Pero conozcamos más a fondo qué es el control de tracción y cuál es su funcionamiento.

En 1971 la división Buick afiliada a General Motors comenzó a introducir el novedoso sistema MaxTrac, que lograba detectar y corregir el deslizamiento del coche. Ocho años más tarde, Cadillac también quiso formar parte en la evolución de este sistema con el mecanismo de transmisión TMS, aunque no fue hasta 1986 cuando la empresa Bosch dio con la tecla acertada y logró introducir el primer control de tracción en los modelos de Mercedes-Benz.

Cómo funciona

El sistema de control de tracción, cuyas siglas depende del fabricante (ASR, TCS etc…) actúa sobre las ruedas motrices de los coches tomando como punto de partida los sensores del sistema ABS, y comprobando a la vez las actividades del motor. De este modo, es capaz de actuar automáticamente sobre el acelerador y los frenos con la intención de ayudarnos a mantener, en situaciones peligrosas, tanto la firmeza como la seguridad del coche.

Diferentes clases de control de tracción


Imagina que estás conduciendo bajo la lluvia. Mientras desciendes una carretera de montaña, lo haces a una velocidad sensata y todo funciona adecuadamente. No obstante, se presenta una curva cerrada en la que no has podido responder a tiempo. Tu primera reacción es la de pisar con todas tus fuerzas el pedal de freno mientras intentas efectuar la curva. Ahí es donde responden estas dos clases de ayuda en el control de tracción.

Reducción gradual de la velocidad: Lo primero que hace este sistema en el control de tracción es reducir la potencia del motor una vez detectada la ineficacia de los neumáticos, sobre todo cuando éstos se deslizan y no frenan progresivamente. A la vez, no permite que las ruedas del coche actúen cada una con velocidades diferentes a pesar de que los pesos se inclinen hacia adelante en la frenada.

Asistente de frenada: Además de lo explicado anteriormente, el sistema trabaja sobre ellos pedales de freno repartiendo el gas necesario y reteniendo posteriormente la rueda que pierde más tracción. De esta forma, el conductor puede tomar el control de su vehículo en cuestión de segundos.

Actualmente, los sistemas modernos que dominan el control de tracción interfieren con sensores de posición y mariposas de admisión electrónicas, pudiendo reconocer tanto los ejes como la cantidad de adherencia al asfalto que necesita para un frenado seguro.

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