Voltios, amperios y vatios; corriente alterna y corriente continua. Un breve diccionario para entender lo esencial en un coche eléctrico

Términos académicos, explicaciones abstrusas de los fabricantes y de los medios que debieran hacer las veces de intérpretes. Mucho peor es cuando la persona que tiene el trabajo de comunicar lo hace de manera errónea. Es evidente que no todo el mundo ha estudiado física y química. Así que vamos a ponerlo simple.

Lo esencial para comprender un vehículo eléctrico es conocer los rudimentos de la electricidad. Todo empieza aquí; voltios, amperios y vatios. Y luego diferenciar entre la corriente alterna y la continua. Una vez se asimilan estas tres unidades y los dos tipos de corriente eléctrica, el resto de información que nos den en adelante será bien fácil de entender.

Usaremos la metáfora del río; nos imaginaremos que los electrones son gotas de agua y los cables son el cauce. Es probable que esta pedagogía sea la más usada cuando se comienza a explicar la electricidad a una criatura en la escuela.

Un río siempre fluye en la misma dirección y, en el mismo río, podemos encontrar tramos con muchísima cantidad de agua, pero está casi quieta y no puede ni mover una canoa. Y este río, sin embargo, tendrá algunos puntos donde se vea menos cantidad de agua y, al contrario que antes, ésta baje con una fuerza que arrastra lo que se encuentra por delante… Bien, pues la electricidad es más o menos así.

El Voltio

Es la velocidad que lleva la corriente. Los físicos la llaman «tensión». Los electrones, como gotas de agua, pueden desplazarse más despacio o más rápido. No tiene por qué ser el dato más fundamental. Al echar un vistazo a una publicidad de un teléfono móvil, veremos que se alude al amperaje para contar las maravillas de su batería; los voltios ni se mencionan.

El Amperio

Es la cantidad de corriente. El número de electrones que, lo mismo que las gotas de agua de nuestro río imaginario, van circulando por el circuito. Al referirnos al agua, hablaríamos de caudal. En la electricidad, los amperios son nombrados como «intensidad» de la corriente.

La gracia aquí es el cable. Para mucha intensidad, es decir, para que pasen muchos amperios, hace falta un cable grueso.

El Vatio

O el kilovatio, o el milivatio… Tanto el amperio como el vatio y el voltio se pueden fraccionar decimalmente. Esta unidad es la fuerza que lleva la corriente o, dicho de una forma que entendemos tanto los legos como los físicos, la «potencia». En el río, fabricaremos el molino en un lugar donde haya buen caudal y donde, además, éste circule a toda marcha. Sólo así el agua tendrá fuerza (potencia) suficiente para hacer girar la rueda.

Quizás no baja mucha cantidad de agua, pero lo hace a toda velocidad. O quizás no baja tan fuerte, pero baja suficiente cantidad para arrastrar la rueda del molino… Es cuestión de equilibrar esos dos factores. Y con la electricidad ocurre exactamente así. Para que un motor eléctrico gire con ganas, deberemos jugar con la velocidad de los electrones (voltios) y con su cantidad (amperios).

Saber la potencia que tenemos en electricidad es lo más sencillo que se pueda imaginar. Sólo hay que multiplicar voltios por amperios. La cantidad resultante son los vatios. La ecuación es muy simple:

Vatios (W)=Voltios (V) x Amperios (A)

En física, también se expresa así:

Potencia (W)= Tensión x Intensidad

En resumen: los voltios son la tensión y hacen referencia a la velocidad. Los amperios son la intensidad y nos indican la cantidad. Y los vatios son la fuerza, la potencia, la capacidad de mover objetos.

La corriente alterna y la corriente continua

Un último regreso al río. El agua fluye siempre en una dirección: va del nacimiento a la desembocadura. Esto es la corriente continua. Va de un polo al otro. Aquí se nos escacharra la metáfora del agua: en la electricidad, también podemos encontrar una estructura donde los electrones puedan ir y venir indistintamente en una dirección u otra. En este caso, hablaríamos de corriente alterna.

En España, pensemos en los enchufes de nuestra casa. ¿Por qué da igual que conectemos la aspiradora con el enchufe del derecho o del revés? Nuestra red doméstica de corriente es alterna, así que no importa, no hay una posición
mandatoria de los polos positivo y negativo.

Con las baterías, pilas, acumuladores y etcétera, la cosa va como en el río. La corriente es continua, sólo puede llevar una dirección. Ergo el cable positivo ha de ir en el borne del positivo, y el negativo ha de ir en el borne del negativo. No hay más.

Cuando el enchufe da corriente alterna y la batería del coche, ahora lo sabemos, es de corriente continua, ¿qué ocurre? Pues que, entre medio, colocamos un transformador que convierta la alterna en continua. Los líos empiezan aquí.

El agua se escurre por donde sea, y la electricidad también. Transformadores, cables y otros componentes se calientan. Esto significa que se pierde electricidad, que hay una cantidad que saldrá del enchufe, aunque no llegará a la batería. La compañía de luz de cobrará por un uso de la corriente y una fracción de esta energía se perderá. Lo hagamos como lo hagamos, estaremos intentando llenar una botella de agua y una cantidad se nos saldrá del embudo y se irá al suelo.

Hemos simplificado la explicación de la electricidad tanto como nos ha sido posible. Todo esto tiene ramificaciones, puntualizaciones y factores físico-químicos que nos hemos saltado a la torera, pero creemos que es suficiente para asimilar lo más elemental.

Corriente monofásica o trifásica; vatios-hora y kilovatios-hora; campos magnéticos y tipos de motores eléctricos son otros conceptos que deberíamos conocer, pero los aplazaremos para otro artículo, si es que éste es bien recibido y alguien lo ha encontrado de interés.

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