Prueba: Opel Adam 1.4 ecoFlex 100 CV


Opel ha cuidado al máximo todos los detalles del Adam, que es ahora mismo el coche más pequeño que comercializan. Elegir el nombre del fundador de la compañía alemana para bautizarle era una responsabilidad, así que no podían permitirse una presentación cualquiera para el pequeño utilitario.

Competir con el Fiat 500 y con el MINI exige un ejercicio de imaginación para llegar al público más juvenil. De ahí que se hayan volcado con una gran campaña publicitaria que incluye contenido gráfico y audiovisual a punta pala.

Todo eso está muy bien, pero queríamos probarlo para comprobar si es un coche que realmente merece la pena. ¿Te apetece conocer nuestra opinión?

Diseño personalizable

Si empezamos por su diseño, tengo que decir que le gana la partida al 500 y al MINI. Es cuestión de gustos, pero a mí me ha conquistado por una razón muy clara: sin ser tan redondeado como el utilitario italiano, tampoco peca de esa línea tan cuadriculada que caracteriza al cachorro alemán si dejamos a un lado el aspecto de los grupos ópticos y los retrovisores exteriores. Es, en resumen, más parecido al Audi A1, otro competidor que sale más caro.


Han creado un coche atractivo, fresco y juvenil. Han plasmado lo que se proponían y le han otorgado de un sinfín de opciones de personalización para que puedas cambiar lo que te dé la gana. De hecho, se venden tres versiones claramente diferenciadas: Jam, Glam y Slam. La Jam la anuncian con un chico moderno, la Glam con una chica moderna y la Slam con un cachitas que sostiene una minicadena de la época mientras luce un collar de los que lleva 50 Cent.

Partiendo desde una de esas tres bases, puedes cambiar su look añadiendo uno de los 10 packs de diseño que te proponen. A saber: Black Pack, Pack Twisted Verde & paquete techo, Pack Twisted, Pack Twisted Rojo & paquete techo, Pack Twisted Rojo, White Pack, Pack Extreme Carbono, Pack Cromado, Little Twist White y Little Twist Black.

El siguiente paso es configurar el techo solar, el color del techo exterior, el color de la carrocería, las carcasas de los retrovisores exteriores, la decoración exterior, las llantas y el color de la parrilla frontal. Nuestra unidad de prueba era de un tono berenjena que ellos llaman La Morada Indiscreta. Iba combinado con el techo de color blanco La Crème de la Crème y unas llantas de aleación de 18 pulgadas de diseño Twister. Con ellas es imposible pasar desapercibido, y menos cuando están en movimiento.


Para terminar, decir que como opción puedes añadir unas preciosas carcasas para los retrovisores exteriores en color Carbono, aunque siempre estás a tiempo de elegir el diseño Salpicadura, poco recomendable bajo mi punto de vista. Éste se complementa con unos adhesivos de salpicaduras blancas o negras que también puedes pedir.

Interior repleto de detalles

En el interior también te puedes perder con los detalles y elegir varias combinaciones de colores. No hay demasiado espacio para los ocupantes, pero eso es algo que no debería sorprenderte tratándose de un coche de 3.698 mm de largo (2.311 mm de batalla), 1.720 mm de ancho y 1.484 mm de alto. El Adam es perfecto para moverse por ciudad en trayectos cortos, no para iniciar un viaje por carretera de cientos de kilómetros con cinco ocupantes a bordo.


Los acabados son realmente buenos. Sobre todo si conduces una unidad como la que pudimos probar, con los asientos tapizados en cuero y con el mismo material recubriendo tanto el volante como la palanca de cambios. De hecho, hay que decir que no pasamos frío, ya que los asientos delanteros y el volante eran calefactables.

La única pega que le encuentro al interior, que por cierto huye del plástico y apuesta por los materiales agradables al tacto, es la disposición de algunos botones de la consola central. Para activar el modo Eco, el modo City y la calefacción de los asientos y el volante, te veías obligado a apartar la vista de la carretera y buscar los botones a conciencia, ya que quedan tapados por la parte derecha del volante. Supongo que cuando llevas más de un mes con él te acabas acostumbrando, pero en una semana es harto difícil darle a ciegas sin equivocarse.


La consola central está presidida por una pantalla táctil de siete pulgadas con la que te puedes mover por el sistema de infotainment Intellilink (en opción por 310 €). De nuevo la posición no es la más idónea, porque podría estar más arriba y así no te verías obligado a bajar demasiado la vista.

El maletero tampoco es uno de sus puntos fuertes. Los 170 litros que proporciona le colocan a la cola del segmento. El Mii ofrece 251 litros, el Twingo 230 y el Ka 224. Sólo supera los 160 litros del MINI, además de los 139 litros del Toyota Aygo y el Peugeot 107, aunque estos dos modelos son unos 240 mm más cortos que el Adam.

Perfecto para moverse por ciudad

La unidad de prueba era la que monta el motor gasolina 1.4 ecoFlex de 100 CV. Son suficientes para moverse por ciudad, pero en autopista lo pasa un poco peor. A partir de los 120 km/h, en modo Eco, sufre bastante. Sin él va un poco más suelto, pero no mucho más.

El paso por curva es agradable. Podríamos decir que es un coche divertido para trayectos en los que hay que ir a un pueblo de montaña enlazando una curva tras otra. Los pasajeros no sé qué tal lo llevarían, pero para el conductor puede ser una bonita experiencia.


La caja de cambios manual de cinco velocidades se queda un tanto corta. Para no apurar tanto las marchas sería mejor una de seis relaciones. En las 2.000 rpm no se mueve cómodo, así que hay que pisar un poco más el acelerador sin cambiar de marcha para que se sienta más a gusto. Eso, evidentemente, repercute negativamente en el consumo y las emisiones, aunque algo compensa el hecho de incorporar el sistema Start&Stop. En definitiva, el consumo medio puede rondar los 5 l/100 km, que es lo que la marca refleja en la ficha técnica sin trampa ni cartón.

En el eje delantero monta un sistema de suspensión de tipo McPherson, mientras que en el trasero hay una barra de torsión. El tarado de las suspensiones es firme y muy cumplidor en ciudad y la dirección es bastante suave y directa. Los frenos, de disco delante y de tambor detrás, dan la talla para detener los 1.135 kilos de peso en vacío del Adam.

Ficha técnica

Precios para España


El Opel Adam Glam te lo venden por 15.817 € en el configurador de la web de Opel, aunque puedes suprimir algunas opciones para que te salga más barato. La unidad que probamos cuesta 20.865 €.

Todos los precios que aparecen en la tabla incluyen el descuento de Opel, pero no la ayuda del Plan PIVE.

Conclusiones

El Adam es un coche que está preparado para competir con los utilitarios más presumidos del mercado. En personalización no le gana ninguno y puede ir equipado hasta arriba. Puede ser todo lo agradable o llamativo que tú quieras.

En lo que a comportamiento se refiere, se agradecerá la llegada de una caja de cambios de seis velocidades para disfrutar de una conducción más desahogada y eficiente. Si solucionan ese problema, que me consta que están en ello, será una de las opciones más interesantes del segmento. Los precios no son para nada descabellados si tenemos en cuenta que en ciertos aspectos puede ser considerado como premium. Resumiendo, si volviera a tener 18 años estaría entre mis favoritos.

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