Juguetes y juegos de coches de nuestra infancia

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Lo mejor de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla. Desde aquella alfombra con carreteras para jugar y gatear, hasta los coches que dejabas descender en las rampas del parking de juguete, los coches siempre han estado ahí, alegrándonos la navidad o los cumpleaños. Prepárate, porque hoy la moneda roja de los coches de choque nos lleva de golpe a aquellos años donde, los coches de juguete y los juegos relacionados con la automoción, nos fascinaban más que nada. Y tú, ¿recuerdas tener en casa algún objeto de la siguiente lista? Seguro que sí.

Nuestro primer videojuego de coches

Modelos como el ‘Turbo Dashboard‘ o el ‘Tomy Racing Turbo‘ inundaron el mercado de los 80 para llevar a los niños su primer coche. Algunas de estas máquinas incluso disponían de intermitentes laterales, acelerador de palanca y llaves de encendido/apagado. Nada nos hacía más felices que aquél sonido de coche enlatado y esas luces tan especiales. ¡Cuidado, no te salgas de las vías! Buen aprendizaje.

El AutoCross de Congost


Nunca un juguete tan sencillo armó tanto revuelo en las navidades de los años 80, a excepción de Mr Músculos o el Alfanova, que no tenían que ver con la automoción. Se trataba de un circuito de mesa simple donde tenías que conducir un coche movido por imanes escondidos debajo (claro, por aquél entonces era mágico). El tablero de instrumentos tenía incluso cuentakilómetros y botones para una radio “de pegatina”.

Parking/garajes de coches


Algunos de estos garajes (como los de Playset) venían con coches incluidos, otros modelos más avanzados tenían elevador automático y hasta señales que iluminaban, pero lo que más nos gustaba era dejar caer el coche desde la rampa de la última planta. Por lo general, los parkings de antaño tenían combinaciones sencillas y se desmontaban con facilidad, algo que nos preparaba para el siguiente paso: formar el Scalextric.

Geyper Factory


Muchos aún no sabemos cómo son las cadenas de montaje de Lamborghini o BMW, pero cuando éramos pequeños, montar el coche ideal era coser y cantar con Geyper Factory. El juego era sencillo pero triunfó en las tiendas de juguetes; solo tenías que elegir el chasis, la capota, las ruedas y la combinación de colores que más te gustaban para hacer descender por una rampa el coche de tus sueños. Había 1.000 posibilidades para cada tipo de gustos.

Coches de radiocontrol


¿Quién no ha tenido en sus manos un coche radio-control de Nikko o de Tyco RC? Comenzaron con un cable hilado al mando, pero muy pronto nos pasamos a la tecnología teledirigida y a la velocidad “de vértigo” que desplegaban aquellos modelos con grandes alerones, ruedas sobredimensionadas y muchas pegatinas de llamas. Las primeras carreras no sucedieron en películas como ‘Grease’ o ‘Fast and the Furious’, sino delante de casa con los amigos.

Micromachines


Porque si no son Micromachines, no son los auténticos. Durante los años 80 y 90, el mundo de la automoción tenía un amigo en la empresa Galoob (quien forma parte hoy de Hasbro). La idea era sencilla; reproducir modelos reales de automóviles a pequeña escala y venderlos en garajes “pocket” o en packs de 3, 5 o 10 coches. Su salto a la fama se produjo al instante, con tamaños muy inferiores a los Hot Weels pero con modelos famosos y bien representados.

Scalextric


He aquí el rey de todos los juegos de coches infantiles, no obstante ¿quién tenía un Scalextric en casa, y quién tenía la típica imitación? Admitamos que el precio de un módulo básico en forma de 0 u 8 ya era bastante elevado para muchas economías, sin embargo siempre había un amigo que nos invitaba a jugar con uno real, con el único e inimitable juego de carreras, chispas y salidas de pista. Incluso montar las piezas de la pista era igual de divertido que jugar.

Coches de miniatura


Dejaremos de lado los vehículos militares de Gi-Joe para hablar de aquellos coches de juguete basados en modelos reales. Con un tamaño más grande que los Micromachines pero más pequeños que los coches de los Geyper-Man, Action-Man o Playmobil, estos inmortales juguetes siguen hoy vendiéndose como churros. Si buscabas bien podías conseguir el modelo que más te gustaba, desde el Pontiac Firebird Trans Am hasta el Mini Cooper, pasando por modelos Cadillac de los 60 o de la casa Lamborguini. Además, si disponías del lanzador de coches Majorette mejor que mejor.

2 comentarios

  1. Que recuerdos del autocross de congost… como me lo pase con el con mis 4-5 añitos.
    Pregunta, alguien recuerda aquel otro juego que tenia dos coches con sus sendas rampas para lanzarnos en a chocar uno con otro. Luego las piezas de la carroceria, paragolpes puertas, etc tenian un mecanismo para que se desprendieran cuando los coches chocaban. Creo que uno de los coches era un 2CV, el otro probablemente un Renault 4 o por el estilo. La carroceria era en dos colores segun piezas fijas o piezas que saltaban. O asi lo recuerdo.

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