Honda CR-V 2013 para noviembre


El Honda CR-V es un todoterreno del segmento C (algunos hablan ya de SUV) que siempre le ha funcionado de maravilla a la marca japonesa. Por eso no es de extrañar que muy pronto vayamos a poder comprar la cuarta generación, que estará disponible en España a partir de noviembre en versiones de dos ruedas motrices.

Como era de esperar, hay cambios de todo tipo, pero la plataforma sigue siendo la misma que se emplea para el Honda CR-V actual.

Cambios estéticos

El nuevo CR-V mide 4,57 metros de largo, lo que significa que es cinco milímetros más corto que su predecesor. Además, también es tres centímetros más bajo. Eso sí, no varía la distancia de la carrocería respecto al suelo, el cambio en la altura se explica por la reducción de centímetros entre el techo y el piso. Por suerte eso no se traduce en que la distancia entre los asientos y el techo sea menor, puesto que las banquetas van situadas ahora en una posición más baja.


Su aspecto, en general, es muy parecido al del prototipo que Honda mostró a mediados de 2011. Su frontal es más afilado y da una imagen de agresividad muy oportuna. Sus nuevas ópticas con tecnología LED diurna son en gran parte responsables de ese cambio. En la zaga más de lo mismo, unos pilotos LED muy llamativos y mucha generosidad en lo que a espacio se refiere. De hecho, el volumen del maletero pasa de 524 a 589 litros, mientras que su longitud máxima pasa de 1,43 a 1,57 metros. El portón se puede abrir electrónicamente, mientras que la fila de asientos trasera se puede abatir en un abrir y cerrar de ojos tirando de unas palancas ubicadas en el maletero.

Mejoras aerodinámicas

La reducción de altura de la carrocería le permite ganar en aerodinámica. Un mejor carenado de los bajos del coche, un diseño del pilar A más estilizado y un nuevo alerón trasero hacen que el coeficiente aerodinámico mejore en un 6,5% respecto a su predecesor. El aire discurre con mayor fluidez y eso se nota.

Motores más eficientes

No hay cambios de cilindrada en los propulsores, pero no por ello han renunciado a mejorar los datos de emisiones y consumos. El 2.2 litros turbodiésel de 150 CV y el gasolina 2.0i de 155 CV (antes 150 CV) son más ahorradores. Lo son gracias a unas mejoras de fricción interna de las que Honda no ha querido dar demasiados detalles. Lo mejor de todo es que las emisiones se reducen un 13% y el consumo puede ser menor de 6 litros a los 100 kilómetros con cambio manual en la versión diésel. El sistema de parada y arranque automático en detenciones tiene buena culpa de ello. En el caso del gasolina el consumo disminuye en un 10% para situarse en unos 7,2 litros cada 100 kilómetros.

Por último, comentar que el CR-V no lleva reductora, pero sí un sistema de control de descenso hasta una velocidad máxima de 8 km/h.

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