BMW M6 Coupé y Cabrio


BMW hizo oficial este pasado fin de semana el nuevo BMW M6, tanto en su versión Coupé como en su versión Cabrio (descapotable). La firma alemana ya tiene a casi a punto un modelo que será exhibido por primera vez en el Salón del Automóvil de Ginebra que se celebrará dentro de unas semanas. Su motor, que por cierto es el mismo que monta el >BMW M5, es un V8 TwinPower Turbo de 4.400 centímetros cúbicos capaz de entregar 560 CV de potencia y 680 Nm de par, cifras que le permiten tener un 10% más de potencia y un 30% más de par motor que su antecesor.

Estéticamente hay cambios que saltan a la vista. Su carrocería es elegante, estilizada y muy deportiva, poco tiene que ver con la del BMW M6, más señorial que otra cosa. El faldón delantero es mucho más pronunciado, la entrada de aire central es enorme, las aletas son más anchas y los espejos retrovisores exteriores presumen de ser más aerodinámicos.

Sobrado de tubos de escape

En la parte trasera hay que destacar sus cuatro tubos de escape acompañados por un deflector de aire en posición central que logra ensalzar todavía más su belleza. Las llantas de serie son de 19 pulgadas, aunque opcionalmente podemos decantarnos por unas de 20. En cualquier caso el diseño de las mismas nos muestra cinco radios dobles que permiten ver las pinzas de freno de color azul con el logotipo BMW M. El techo es de lona y la estructura que lo sustenta es ahora más ligera gracias al empleo de fibra de carbono.


En su interior todo es lujo. Las molduras interiores son específicas y de fibra de carbon y el volante es exclusivo gracias a sus radios dobles y a las costuras con los tres colores característicos de BMW M. Los asientos son más deportivos e incorporan el logotipo M en los reposacabezas delanteros de forma discreta. El cuentarevoluciones dispone de un código de colores que nos permite saber de un simple vistazo a qué ritmo estamos circulando.

Evidentamente, también hay detalles de mucho caché como el salpicadero forrado en piel o los umbrales de las puertas con el logotipo M que se ilumina al abrirlas. ‘Pijadas’ que siempre se agradecen.

Prestaciones de escándalo

Gracias al espectacular motor que monta es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos, cifra que en el caso del Cabrio se va hasta los 4,3 segundos. Además, es capaz de alcanzar los 200 km/h desde parado en 12,6 segundos (13,1 segundos si se trata de la versión Cabrio). La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h, pero si se adquiere el M Driver’s Package es capaz de rodar a 305 km/h.

La caja de cambios es de doble embrague y siete velocidades. Cuenta con levas en el volante y su palanca de selección es exclusiva. Para alcanzar las cifras de aceleración citadas anteriormente hay que activar el launch control.

Por último, comentar que su consumo no es para nada descabellado. El Coupé presume de un consumo mixto homologado de 9,9 l/100 km, cifra que en el caso del Cabrio se eleva hasta los 10,3 l/100 km. En cualquier caso el ahorro en el consumo es del 30% en comparación al BMW M6 de la anterior generación. Esto ha podido ser posible gracias a la inclusión de sistemas de ahorro como el Start/Stop automático.

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