El Toyota Concept FT-Bh podría marcar el límite de la hibridación


Toyota es otra vez pionera. Su afán por encontrar un balance entre la automoción y el planeta que dejamos de herencia a través de mezclar gasolina y electricidad podría haber tocado techo ya. Lo siguiente que tecnológicamente parece posible es un vehículo que no utilice combustible fósil, pero si ha de mediar el petróleo para movernos, el FT-Bh parece un techo que nadie va a poder superar.

El modelo prototipo pertenece al reino de los utilitarios y es en sí un cúmulo de innovaciones, aunque ya se sabe que todo ese derroche de imaginación a la hora de diseñarle el interior nunca es factible en términos de producción. Pero carrocería, chasis y sistema de propulsión sí son opciones reales.

Estamos hablando de nuevos materiales más ligeros como la combinación de acero de alta resistencia, aluminio y magnesio, y de un motor de tan sólo dos cilindros que aprovecha al máximo su capacidad.

Desarrollado hasta lo más profundo

Han llevado hasta el límite todo lo que es susceptible de crear consumo de combustible. Un estudio descuidado de la aerodinámica en un coche puede hacer que el vehículo trague un 25% más. En el FT-Bh vemos que esto no está dejado al azar; mantienen y mejoran la silueta de la media gota de agua, que es el formato que menos resistencia al aire ofrece. No lleva retrovisores sino dos pequeñas cámaras laterales, y tampoco tiene tiradores en las puertas que sobresalgan; se abre con un mando automático.

La tecnología LED de iluminación se aplica tanto a los focos como al interior y en el concept está estudiado para ahorrar hasta un 50% del consumo con respecto a los coches convencionales. Incluso han aplicado una nueva técnica de fabricación del cristal con mejor eficiencia térmica y aislante para que no sea tan necesario recurrir siempre a los climatizadores que aumentan el gasto de gasolina

El concept FT-Bh fue visto en la última edición del Salón del Automóvil de Ginebra. Pesa sólo 786 Kg, aún siendo un vehículo de cuatro puertas. Con todo lo que hemos explicado, llegamos a la auténtica magia: 2,1 litros de combustible cada 100 kilómetros y unas emisiones de 49 g/Km. Eso, a grandes rasgos, es la mitad de consumo y gases emitidos de lo que hoy representa el segmento B.

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