Rolls-Royce Phantom III por Labourdette

En la actualidad los coches se han convertido en un simple medio de transporte y el placer de la conducción ha pasado a la historia. Sin embargo, esta transformación no ha cambiado para Rolls-Royce que sigue siendo fiel a sus principios y el mejor ejemplo es este Phantom III por Labourdette de 1939 restaurado para la ocasión, cuya carrocería fue reconstruida por completo tras la Segunda Guerra Mundial. Este legendario modelo incorpora un propulsor V12 de 7,3 litros, con suspensiones independientes y amortiguadores hidráulicos regulables. Estamos convencidos de que el placer debe alcanzar cotas inimaginables al volante, rodeado de maderas nobles y cuero.



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