El británico Lewis Hamilton (McLaren-Mercedes) se mostró eufórico, tras proclamarse campeón del mundo de Fórmula Uno.

Ha sido un viaje muy largo. El equipo ha hecho un trabajo fantástico todo el año para conseguir esto. Antes de que empezase a llover iba bastante cómodo. Pese a que el ritmo no era el idóneo, conseguía estar donde necesitaba estar.

Con la lluvia no quería asumir riesgos. Luego me pasó Vettel y me dijeron por radio que necesitaba estar delante de él. No podía creerlo. Pero en la última curva pude pasar a Glock. Sólo puedo dar gracias a Dios.

Ha sido una de las carreras más duras de mi vida, si no la más dura. En la parte final tuve que darlo todo. Ha sido un sueño.

Por otra parte, Felipe Massa, que llegó a creer que era el campeón del mundo. Su equipo le dijo que Hamilton había perdido el Mundial. Pero, instantes después, la risa cambió de equipo. Ferrari no se percató de que Lewis había adelantado a Glock y eso le dejaba como campeón. Fue cuando Ferrari se dio cuenta y volvieron las caras largas a la escudería italiana.
Creo que mi carrera ha sido perfecta. Lo hemos dado todo con unas condiciones tan malas. Estoy muy orgulloso de la carrera y del equipo. Sé ganar, pero también sé perder. Ha sido un día más de mi vida, del que voy a aprender mucho. Hoy todo ha ido perfecto, pero desafortunadamente no ha sido suficiente. Durante el campeonato hemos tenido altos y bajos, y hemos pagado por estos últimos.

































Aun faltan tres carreras para saber quien será el campeón de la Fórmula Uno, la batalla se encuentra entre el actual líder, el señorito Hamilton o el bicampeón asturiano. Pero ajenos a esta épica confrontación, los chicos de la FIA no paran en su cuartel general, entre líos de espionaje y sanciones que no se encuentran en el reglamento parece que se encuentran a gusto siendo los protagonistas del Mundial.





