Sentencia para el belga del Aston Martin Vantage V12 Carbon Black


La noticia de este descerebrado temerario que conducía casi a 300 por hora en Bélgica grabándose él mismo con su cámara ya os la dimos cuando ocurrieron los sucesos. Un año ha tardado todo el proceso judicial en resolverse: se queda sin su Aston Martin Vantage V12 Carbon Black y sin poder conducir dos años y medio

Hay que ser samugo. Este señor tardó seis meses en pasar por el concesionario a por su Aston Martin porque alegó que le faltaba tiempo e iba muy liado, y se puso a circular a 292 km por hora en la autopista E17 en Bélgica. Y lo hizo a los pocos días de haber encontrado el hueco para poder ir a buscar su coche. El tarugo decidió grabar su hazaña y colgarlo en Youtube. Parece que retiró el vídeo al poco tiempo, pero otro usuario que se lo había descargado lo volvió a subir, y la policía identificó rápidamente al coche y su propietario, puesto que en Bélgica sólo hay tres Aston Martin Vantage V12 Carbon Black.

Según las leyes de Bélgica te puedes quedar sin licencia y sin poder conducir ningún vehículo a motor hasta cinco años. Pero los abogados del superpiloto consiguieron cambiar tiempo por dinero. Al final la sentencia es de dos años y medio y 4.400 euros. A alguien que se compra un coche de 230.000 euros, la multa le debe dar auténtica risa.

La única lección que le habrá quedado clara

En ese país también te pueden confiscar el coche según el tamaño de tus animaladas al volante, así que este caballero se ha quedado sin su Vantage de edición limitada. Me imagino que también le debe resbalar bastante quedarse sin el vehículo, porque dentro de dos años y medio se comprará otro más caro. Pero sí que habrá aprendido una lección bastante importante: todo lo que pones en Youtube se hace público.

Tan público que también lo pudisteis ver en su momento en Motor a Fondo. Pero os lo ponemos otra vez por si no queréis revolver entre nuestro archivo. Hay un fragmento en que mientras se juega la vida conduciendo a 292 kilómetros por hora con una sola mano en el volante y sujetando una cámara con la otra, el muy lerdo va escuchando en la radio Cindy Lauper y su “Girls Just Wanna Have Fun”. No tiene desperdicio, una muestra perfecta de la estupidez que puede llegar a concentrarse en un sólo ser humano.

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