Se presenta la nueva gama híbrida de Audi: el A8, el A6 y el Q5


La puesta de largo fue en Alicante, en plena ola de calor. La marca ha enseñado tres vehículos que, de facto, son idénticos por dentro. El mismo sistema híbrido, la misma motorización y sistema de almacenamiento de energía eléctrica. En lo único que se diferencian es en cuanto a la capacidad de estas baterías, que varía según el modelo.

Para el corazón que les da la vida han elegido el omnipresente 2.0 TFSI de gasolina, con 211 caballos de potencia máxima. Aunque hay que decir que a este motor, que se ha ganado un nombre y un respeto, le llegará en breve un relevo generacional. Este propulsor lo conocéis de sobras: inyección directa de gasolina, sobrealimentación por turbocompresor, distribución variable en calado y alzada de válvulas, y un rendimiento y respuesta que, por extraño que parezca, aún no ha encontrado ni un solo detractor.

La caja de cambios de estos tres modelos es la automática Triptronic de ocho velocidades y disposición longitudinal. Aquí es donde viene la hibridación, entre la unión del propulsor de combustible y esta caja de cambios. El motor eléctrico da impulsión al vehículo, actúa como generador, como forma de embrague y como motor de arranque. Su poténcia máxima es de 54 CV, de manera que la suma de potencias escala hasta los 245 CV en los tres coches. A pesar de todo, al usar la caja Triptronic, los modelos son sólo tracción delantera.

Seguir el camino de otros

Las baterías, igual que en un Prius, van metidas en el maletero, quitándole un buen puñado de litros a sus posibilidades de carga. Y otro dato curioso es que la capacidad de los acumuladores, que en el A8 es de 1,36 KW/H, es también muy similar a la del Prius. Estas baterías tienen una duración estimada de 8 años y un precio de recambio que ronda los mil euros. De modo que Audi no ha roto ningún molde en cuanto a la hibridación. Tan solo ha adaptado lo que hacen otros.

Por lo tanto, el sistema híbrido hace exactamente lo mismo que en un Toyota: recuperar energía de las frenadas, aportar par motor para las arrancadas en parado y las recuperaciones, y circular con cero emisiones en situaciones muy puntuales, como cuando nos movemos por un parking o estamos en un atasco. Este modo en el que el motor de gasolina no trabaja sólo puede alargarse un máximo de 3 km.

Dejando de lado que en una autopista consumen más que las versiones diesel de 204 CV, sin contar tampoco con que han sido más que optimistas en la homologación de consumos (por ejemplo el A8 homologa 6,3 litros a los cien y en una prueba se fue a 9,5). Sin hacer caso de estas desventajas, el gran interrogante es si vas a pagar 10.000 euros más de media por estos híbridos que sus versiones diesel similares en prestaciones.

4 comentarios

  1. la verdad es que si van de este palo y te sale mas caro el coche que la gasolina de 8 años, pocos van a vender.
    Esta claro que les sigue interesando mas que compremos los coches de toda la vida.

  2. Tú fíjate en qué países construyen coches y dónde tienen puestos sus intereses petroleros (Sudamérica u Oriente Medio). Ahí tienes tu respuesta. Además, se han dejado una pasta en desarrollo de ingeniería y en construcción de plantas de fabricación ¿Crees que van a renunciar a su amortización? Nos queda mucho humo que tragar todavía. Sin embargo, países como Brasil o Japón, que no tienen el negocio del petróleo como prioridad, ya hace años que caminan hacia otras direcciones.

  3. “eco-pijos”!!! HAHAHAHA… Supongo que no vas desencaminado. Miles de personas querrán matarme, pero te diré que objetivamente Audi es una marca bastante sobrevalorada (y no estoy diciendo que sus coches sean malos, que conste)

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