Los mejores clásicos americanos, los años del Rock and Roll


Aunque no tenemos una máquina del tiempo como la de HG Wells, intenta imaginar que viajas a la segunda mitad de los años 50 en Estados Unidos, cuando el Rock and Roll, la brillantina, la moda sweet y el estilo ‘Naíf’ se enlazaban con ritmos Rhythm & Blues, el erotismo de Marilyn Monroe y los peinados pompadour al estilo Elvis Presley. El ‘Rockabilly’ encandila a la sociedad y todo te recuerda a la película ‘Grease’: locales con diseño Frosty Palace, gramolas modernas, luces de neón y sobre todo, aquellos coches ‘old School’ que mostraban sus predominantes líneas por la calle. ¿Quieres conocer qué modelos (hoy clásicos) gustaban a los jóvenes de la época?

Los años 50 fueron una época de bonanza, el país sufrió una importante evolución industrial que reavivó las llamas del consumismo y la recuperación económica. Aunque la II Guerra Mundial aun estaba latente en el recuerdo, preocupaban aun más algunos sucesos políticos orientados a Corea, la revolución Cubana y la tensión con la Unión Soviética. Sin embargo, la juventud estaba en una onda diferente; cualquier muchacho podía vestir como un ‘Rebelde sin causa’ y las pinturas de dados, calaveras, guindas o cartas brillaban junto al acabado del coche.

Buick Limited descapotable de 1958


Se comenta que el Buick Limited poseía más cromo por centímetro que ningún otro automóvil americano. General Motors pretendió impulsar sus filiales Buick y Oldsmobile con modelos radicales como este, capaces de mirar hacia adelante y adaptarse al futuro. Representa el pináculo del lujo y el estilo excesivo en los coches de aquella época, con un salpicadero de vinilo acolchado y una parrilla ‘Fashion-Aire Dynastar’ que se ajustaba perfectamente a las 160 placas cromadas, cada una diseñada para reflejar la mayor cantidad de luz posible. En el asfalto era toda una bestia con motor V8 de 6.0 litros y 300 CV.

Pontiac Bonneville descapotable de 1959


La tercera generación del Pontiac Bonneville heredó sin duda alguna el mejor interior que un coche pudiese tener en los años 50, eso unido a una mirada más contemporánea de la marca de Detroit. Pontiac alejó el eje trasero del parachoques lo máximo posible, lo que incluyó un sistema llamado ‘Safe-T-Track’ que reduce al mínimo el patinaje de las ruedas. Su estilo Strato-Star presumía de un motor V8 que oscilaba desde los 215 hasta los 315 CV de potencia con carburadores ‘Tri-Power’.

Cadillac Eldorado Biarritz de 1959


Cuando en España triunfaba el modelo 600 y la música de Monna Bell, el Cadillac Eldorado se encargaba del Rock and Roll y de llevar a las reinas del baile a los autocines de Estados Unidos. Se trata de un modelo con dimensiones descomunales, incluso en su interior sobra espacio para sentar a cualquiera en modo descapotable. El denominado “coche americano m´s elegante” montaba un motor de 6,4 litros y 345 caballos con algunos elementos mecánicos adelantados a su época, como la dirección asistida, transmisión automática, limpiaparabrisas de dos velocidades, suspensión de aire, elevalunas eléctricos, calefactor, faros antiniebla y por supuesto, una radio con la que disfrutar de la conducción.

Mercury Eight Coupe de 1949


Si hay un coche ‘Hot-Road’ que representa a la adolescencia rebelde estadounidense en los años 50, este es el Mercury Eight, patrimonio de la compañía Ford. Fue el famoso coche de James Dean en ‘Rebelde sin causa’, aunque también fue visto en ‘Grease’, ‘American Graffiti’, en la serie ‘Batman’ de Adam West y más recientemente en la película ‘Cars’ de Disney. El modelo Eight fue el sexto coche más vendido en EE.UU en 1949 y 1951, con 301.000 unidades matriculadas en su primer año. Montaba un motor V8 de cabeza plana con 110 CV de potencia que lo llevaban de 0 a 100 km/h en 10 segundos.

Cadillac Series 62 descapotable de 1959


El clásico americano por excelencia. Este modelo, tan buscado por los amantes de los vehículos oldies, es símbolo de una época de coches cromados, sobredimensionados y radicales. Su futurista aspecto posee transmisión automática y un motor V8 de 6,4 litros que ofrece 325 CV de potencia, además de presumir de elementos como dirección asistida, elevalunas eléctricos y un interior de ensueño.

En esta lista, por supuesto podemos incluir muchos más clásicos americanos orientados al Rockabilly (en fusión con el hillibilly), el Country y la evolución del Rock and Roll. En los años 70, este movimiento reanudó su marcha en la juventud aunque los coches, ya no presentaban las mismas características y la evolución tecnológica ya había cambiado los diseños.

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