En un mundo ideal los conductores…


Como dirían en Disney haciendo referencia a una de las canciones de Aladino, en un mundo ideal los conductores se comportarían como es debido. No existiría la palabra “pique” en carretera, se reduciría el número de accidentes y las compañías de seguros se harían de oro (más aún). Estresarse sería más difícil y llegaríamos a destino con buen humor, no con un cabreo monumental y una historia desagradable por contar.

Cosas que pasarían o dejarían de pasar

– Nadie se saltaría semáforos en rojo. De hecho, ni siquiera en ámbar.

– El “uno y uno” de dos colas que se juntan se respetaría al máximo. No existiría la figura del típico listillo que se cuela pegado al que tiene delante y acaba con esa regla no escrita de personas civilizadas.

– Los motoristas no tendrían prisa y dejarían de colarse entre los retrovisores de los coches.

– Nadie apuraría hasta el final para cambiarse de carril con el objetivo de ahorrarse un atasco.

– Nadie haría luces ni encendería el intermitente izquierdo (qué rabia da esto, por Dios) en el carril izquierdo de la autopista, más que nada porque nadie circularía en ese carril si no es para adelantar a otro coche.


– Nadie lanzaría porquería por la ventana (incluidas las colillas).

– Nadie recurriría al bocinazo un segundo después de que el semáforo se pusiera en verde.

– La gente se daría prisa para sacar el coche de una plaza de aparcamiento a sabiendas de que hay alguien esperando. Hay gente muy huevona a la que le gusta ese “protagonismo” tan extraño. Es como si se sintieran poderosos.

– Nadie pondría los cuatro intermitentes para señalar que va a aparcar. Con los de un lado es suficiente.

– Nadie aparcaría en zonas con poca visibilidad (típico Stop o Ceda el paso en el que tienes que sacar medio coche para ver si viene alguien).

– Nadie conduciría con el brazo izquierdo por fuera de la ventanilla en plan jefe. El volante hay que cogerlo con las dos manos. Solo se puede soltar en los semáforos para buscar petróleo y esas cosas. No, perdón, en un mundo ideal todo el mundo utilizaría kleenex.


– Todo el mundo respetaría la distancia de velocidad. Nadie se pegaría a un palmo del coche que le precede.

– Nadie se quedaría justo en medio de una calle cortando el paso a otros. Lo típico que pasa en algunas intersecciones en hora punta.

– El volumen de la música estaría limitado para evitar que los canis y los flamenquitos te arruinaran el sueño. Se colocaría una especie de limitador electrónico similar al que se coloca en algunos coches para que no superen los 250 km/h de velocidad punta.

– El tuning más hortera estaría tipificado como delito contra el orden público.

Os toca

Ahora es vuestro turno. A través de la sección de comentarios podéis añadir más cosas que solo sucederían en los mundos de Yupi. Las iremos comentando.

Curiosidades,
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