El próximo Volvo será un utilitario

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Suecos y chinos, todo esto de la globalidad ya supera mi entendimiento. Hoy se forman las parejas de baile más lisérgicas que se pueda uno imaginar. Pese a que el titán chino de Geely compró Volvo después del impasse entre los suecos y los de Ford, no había existido un acuerdo de colaboración entre ambas corporaciones. Era una cuestión únicamente de quién poseía el mayor número de acciones. Hasta hoy.

En el 2014 buena parte de los mastodontes de Volvo se actualizarán (V60, S80, XC70, etc). No obstante el objetivo que han impuesto los asiáticos es la conquista de los coches pequeños. Segmento B y segmento A. Dos islas desconocidas para Volvo, si contamos que lo más reducido que llegaron a fabricar fue el C30, y que ahora su coche de acceso es el V40 (el de la foto, por si no está claro).

Pero Geely quiere que su matriz de Gotemburgo, ya que ahora es de su propiedad, dé más réditos. Y calcando los movimientos de los demás fabricantes, buscan vehículos más urbanos, asequibles y limpios. De modo que el siguiente Volvo que veamos, y que no se trate de una siguiente generación o restyling de uno que ya existe, será un urbano.

Desarrollado en Suecia, supervisado por China

Para ello, hoy se ha anunciado la apertura de un centro de diseño y desarrollo en la misma residencia de Gotemburgo con 200 ingenieros, tanto chinos como suecos. En el último trimestre de este 2013, el centro estará funcionando al cien por cien ¿Y qué es lo que van a hacer allí? Pues una plataforma modular. Es decir, una arquitectura que sirva para docenas de vehículos, que reduzca costes y, sobre todo, que permita fabricar Volvo pequeñines. Estilo Fiat 500, o Mini, o Audi A1, o Mito, etc.

Es algo que ya han hecho con la Arquitectura de Plataforma Escalable (SPA), que a partir de ya emplean los Volvo S60, y que en adelante servirá de chasis para todos los demás grandullones.

Volvo necesita otra plataforma escalable pero miniatura, porque el V40 aún se construye sobre una evolución de la plataforma del C30. Es decir, una evolución de un chasis propiedad de Ford, que ni más ni menos daba cuerpo al Focus MarkII. Depender de los derechos y patentes de un socio externo, hace que Volvo no pueda vender su V40 en muchos mercados como el americano, porque les saldría demasiado caro. Así que los utilitarios que veremos en Volvo no serán una tendencia, sino una cuestión de supervivencia.

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