El australiano Casey Stoner se adjudico el Gran Premio de Estados Unidos al imponerse majestuosamente sobre el circuito de Laguna Seca.
El piloto de Ducati dominó de principio a fin en la carrera y, desde los primeros giros, marcó un ritmo altísimo que impidió a sus rivales complicarle un fin de semana perfecto, tras cosechar los mejores tiempos en todas las sesiones de calificación.
El resultado de todo fue una victoria con un margen de casi diez segundos sobre su compatriota Chris Vermeulen (Suzuki) y de más 20 sobre un sensacional Marco Melandri (Honda).
El español Dani Pedrosa quedó relegado a una discretísima quinta plaza, después de mantener una lucha directa con sus neumáticos, muy dañados por las altas temperaturas del circuito norteamericano.