Menudo susto se llevaron durante el rodaje de la última película de Nicolas Cage en Nueva York. Un Ferrari F430 perdió el control al patinar con el asfalto mojado y se fue a empotrar contra una de las calles de Manhattan. Por suerte, nadie quedó herido de gravedad. Tan sólo 2 peatones tuvieron que ser atendidos aunque ninguno de ellos tiene heridas de gravedad.
























06th Mayo 2009
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1 comentario
6 Mayo 2009
Que dolor de cabeza, la verdad que hasta a mi me dolio esa piña, y es una locura hacer estas cosas con este modelo, la verdad que una lastima.