El tubo de escape es una pieza clave del coche. A través de este, salen expulsados a la atmósfera esos gases que tanto perjufican a la ecología. Para que conservéis esta pieza en el mejor estado posible, a continuación os comentamos algunos consejos imprescindibles:

Los tubos de escape se suelen deteriorar especialmente por la corrosión y por los golpes y vibraciones.
Contra la corrosión, lo ideal es utilizar el coche también para desplazamientos largos, pues en los cortos es cuando más condensación sufren. Ante cualquier grieta o corrosión detectada, hay que llevarlo inmediatamente al taller mecánico.

En cuanto a los golpes se refiere, tenemos que intentar no circular por carreteras en muy mal estado y prestar mucha atención ante badenes y otros desniveles que pueden poner a prueba la amortiguación del coche. Cualquier golpe acelerará la oxidación del tubo de escape.

Vía
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