Brasil ha dado un vuelco importante a sus leyes en cuanto a lo de conducir bebido se refiere. Si hasta el jueves la tasa aceptada era de 0,6 gramos de alcohol en sangre, ahora cualquier persona será multada si supera los 0,0 gramos. Con esta medida, se pretende frenar el escalofriante dato que muestra que un 80% de las víctimas en los 4 últimos años tenían alcohol en la sangre.

Pero esta no va a ser la única novedad. Los controles de alcoholemia serán de obligada realización (hasta ahora no lo era) y las multas ascenderán de importe. Si te pillan, tendrás que pagar 385 euros de multa y te quedarás sin el permiso de conducir durante un año. Por último, se ha prohibido la venta de bebidas alcohólicas en establecimientos adyacentes a las vías interurbanas de titularidad federal.

Estas medidas me parecen ejemplares y deberían de instalarse en todos los países. La gente tendría más cuidado, no se la jugaría tanto y así no estarían en juego tantas vidas inocentes por culpa de la irresponsabilidad de muchos.