Tener un Rolls Royce Phantom Coupé es un capricho que solo se peuden permitir unos pocos. Tener en las manos un vehículo totalmente artesanal como la versión coupé del Phantom puede merecer la pena.
El Phantom Coupé tiene la peculiaridad de ser un cuatro plazas con tan sólo dos grandes puertas laterales que se abren hacia atrás y que pueden cerrarse apretando un botón.
El maletero con una capacidad de casi 400 litros, también tiene una apertura original, se abre en dos mitades, la grande hacia arriba y la más pequeña hacia abajo.
En el interior del vehículo se respira lujo y está plagado de detalles innovadores, como el techo que se ilumina a modo de cielo estrellado.
La superficie exterior del coupé reluce gracias a un delicado proceso de cinco capas de pintura y laca además de cinco horas dedicadas a sacarle brillo. El motor es un potente BMW de última generación.